newton

Quizás todo el mundo conoce esa historia, que Isaac Newton (1642-1726) encontró la inspiración para formular su teoría de la gravitación universal cuando vio caer una manzana de un árbol bajo el cual él meditaba. En principio es una historia porque hay al menos cuatro fuentes independientes que, en su momento, dieron cuenta de haber conocido el relato. Una de las fuentes más reputadas es Voltaire (1694-1778) quien en sus Cartas sobre la nación inglesa (1733) cita el testimonio de Catherine Conduit, sobrina de Newton.

Sin embargo, muchos historiadores de la ciencia generalmente se refieren a la historia de la manzana con un mito. Patricia Fara, autora de Newton: The Making of Genius y Sciencie: A Four Thousand Year History señala que más que cualquier otro mito, la caída de la manzana de Newton promueve la noción romántica de que los grandes genios hacen descubrimientos momentáneos y en aislamiento. Aunque Newton fue, sin duda, un hombre brillante, los elogios a un solo genio no corresponden con la realidad. Como todos los innovadores, él dependió del trabajo anterior de Kepler, Galileo, Descartes y otros incontables.

Fara da cuenta del enorme aporte de Newton: fue el fundador de la física moderna al introducir la teoría de la gravedad y en simultaneo implementar dos transformaciones mayores en la metodología: la unificación y la matematización. Dibujando un paralelo entre la manzana y la Luna, él enlazó los eventos cotidianos en la Tierra con el movimiento de los planetas a través de los cielos, eliminando así la antigua división aristotélica entre las realidades celestiales y terrenales.

Quizás Newton lo que hizo fue usar la historia de la manzana para explicar en una forma más sencilla sus descubrimientos. En realidad él dedicó toda una vida trabajando en el estudio de los fenómenos naturales. Alrededor de 1666, en sus primeros intentos, conforme los datos que él recopiló no había correspondencia entre la caída de la manzana y el movimiento de la Luna. En ese año dejó sus estudios de la mecánica (las leyes del movimiento) y se movió a la óptica, donde su trabajo fue muy fructífero. Pasaron dos décadas para que Newton extendiera su conocimiento de la física y que desarrollara más sus habilidades matemáticas, hasta que finalmente plasmó las leyes de la mecánica y de la gravitación universal en su libro Philosophiæ Naturalis Principia Mathematica (1687).


Nota basada en: Isaac and the apple – the history and the myth. Publicada en mayo 12, 2016 en The Renaissance Mathematics.

 

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