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idioma de la ciencia

Una dificultad con la que se encuentran los investigadores es que la mayoría de publicaciones científicas usan el inglés como idioma estándar. Según un lingüista alemán, citado en un artículo de la BBC, en 1880 el 36% de las publicaciones científicas era en inglés. Esa cifra llegó a 64% en 1980. En 2000 era 96%, según el Journal Citations Report.

Ante esto, cabe preguntar si esa tendencia es una facilidad o al contrario, un obstáculo para el avance del conocimiento científico. Sin duda, para los investigadores hablantes del idioma inglés, ya sea como lengua nativa o como segunda lengua, tal capacidad les da acceso más actualizado a un volumen superior de información científica, en comparación con los investigadores que solo hablan otros idiomas. Los primeros, en términos generales, tienen la oportunidad de pertenecer a una comunidad científica más grande. Eso sin contar que muchos de estos investigadores están ubicados en los países más desarrollados y en los centros de estudio más avanzados.

Entonces, parece ser que el camino indicado por tal tendencia es la consumación de la transición, del 36% en 1880 al 96% en 2000, hasta llegar al 100% en un futuro próximo. Sin embargo, esa forma de universalismo propugnada para el idioma inglés (como una vez lo fue para el latín) podría ser negativa para el avance de la ciencia.

El idioma, y en particular las lenguas que se hablan en cada lugar y momento, tienen contenidos específicos (términos, argumentos, metáforas, etc.) que se pierden al reemplazarlas con el ‘plain English’ usado en la mayoría de publicaciones científicas. Por otra parte, el trabajo científico debilita su conexión comunicativa con la sociedad en la que es producido (en el caso de las sociedades que no usan el inglés como su lengua), y esto da lugar a cuestionar cuál es entonces la finalidad de dicho trabajo.

Referencias:

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